La lluvia intensa de la madrugada del 2 de octubre, con la provincia de Castellón en alerta roja, dejó inundado el camping Didota de Orpesa. El recinto, prácticamente lleno (más del 90 % de ocupación y mayoría de clientes extranjeros), llegó a tener el agua a la altura de la rodilla en algunos puntos hacia las tres de la mañana, sobre todo en las parcelas más cercanas a la playa. La dirección trasladó de forma preventiva a los clientes de las zonas bajas a la parte alta del camping, y los bomberos, que acudieron a revisar la situación, concluyeron que no hacía falta desalojar. El agua entró en espacios comunes como el gimnasio, con daños que el propio camping califica de subsanables, y la normalidad se fue recuperando durante la mañana.

Una reacción rápida que evitó males mayores

Lo más relevante para el campista no es que un camping de playa se inunde en un episodio de alerta roja, sino cómo se gestionó. Según explicó la dirección, a esa hora ninguna autocaravana habría podido salir con seguridad por el estado del recinto y de los accesos. Mover a los clientes a cotas superiores antes de que el agua subiera más fue lo que evitó que las parcelas más expuestas quedaran afectadas.

El caso también enseña por qué se inunda la zona baja: el camping tiene un drenaje natural hacia el mar, pero durante la madrugada el nivel del mar estaba alto y el agua no podía salir. Los bomberos señalaron que, al bajar el mar, el agua iría evacuando por sí sola. Lluvia intensa y mar alto a la vez es la combinación que más complica a los campings situados a pie de playa en el litoral mediterráneo.

El acceso, el punto débil que reclama el camping

La dirección del Didota aprovechó el episodio para repetir una reivindicación de años: la calle de acceso al camping es, según sus palabras, la única de Orpesa sin urbanizar, sin alumbrado, sin asfalto y sin alcantarillado, y desemboca junto a la playa, donde el agua queda retenida cuando sube el mar. El camping la considera un problema de seguridad cada vez que hay lluvias fuertes y pide actuaciones urgentes. Además, avisa de que los charcos durarán días, con riesgo de mosquitos.

Desde un directorio de campings, la lectura es clara: la seguridad de un camping no depende solo de lo que hay dentro de su valla. Un acceso que se encharca condiciona la posibilidad de salir con una autocaravana o una caravana justo cuando más falta hace.

Recomendaciones si acampas en otoño en la costa

  • Consulta los avisos meteorológicos antes y durante la estancia: en otoño el litoral mediterráneo vive episodios de lluvia intensa.
  • Si el pronóstico es de lluvia fuerte, pide al reservar una parcela en la zona más alta del camping, lejos de la primera línea de playa.
  • Ten la autocaravana o la caravana preparada para moverla rápido, y sigue siempre las indicaciones del personal del camping.
  • No intentes salir de noche por accesos inundados: en Orpesa el propio camping consideró que no era seguro.
  • Si viajas por la zona, puedes ver otras opciones en el listado de campings de Castellón.

Preguntas frecuentes

¿Hubo que desalojar el camping Didota?

No. El agua inundó parte del recinto, pero los bomberos revisaron la situación y concluyeron que no era necesario desalojar. El camping reubicó a los clientes de las zonas bajas en la parte alta.

¿Qué zonas del camping se vieron afectadas?

Sobre todo las parcelas próximas a la playa, donde el agua llegó a la rodilla en algunos puntos, y espacios comunes como el gimnasio. El camping califica los daños de subsanables.

¿Por qué tardaba en bajar el agua?

El camping drena de forma natural hacia el mar, pero durante la madrugada el nivel del mar estaba alto y el agua no podía salir. Al bajar el mar, el agua fue evacuando poco a poco.

¿Qué hago si hay alerta roja durante mi estancia en un camping?

Sigue las instrucciones del camping y de protección civil, evita desplazarte con el vehículo por accesos inundados y, si te lo indican, traslada tu alojamiento a una zona más alta del recinto.

Fuente: El Periódico Mediterráneo.